29.11.06

02 Karma

Doña Rosa tiene por costumbre comenzar a hacer oficio luego de ver Buen Día, La Oreja y Escándalo TV. Luego de eso pone lo que le venga en gana: cuando anda romántica, 94.7; cuando anda con ganas de oír música bailable, Omega, o bien cuando tiene ganas de escuchar regguetón, cualquier emisora juvenil. Ha bajado la frecuencia de sus sesiones de regguetón, por que sintió que tocaron algo muy suyo cuando escuchó a Yaleska, su hija de 3 años, cantar ‘esta noche haremos el amor, bailando’…

Así que esa semana está cantando música de 94.7 fm. Y mientras tararea ‘Maldita Primavera’ (la versión de Yuridia), escucha que alguien vuelve a tocar el portón. Por lo menos esta vez, ya no es don Plácido… Nadie podía tocar con semejante insolencia como el, y esta vez parecía más educado… ‘Puede que esta vez sí sean los testigos’, pensó para sí misma…

Al asomarse, se ve a doña Estrella. Por cierto momento decide generar una broma con la blusa que andaba, que era rosada, toda llena de chanchillos de pelos de cobija, y con unas letras que en algún momento debieron haber brillado que decían ‘Sexy Girl’. Como si fuera linda la doña… Pero ese dia, Rosa andaba con una camiseta vieja que decía ‘no insista, soy Arista’, que la hace pensar que ‘calladita más bonita’.

- Qué se le ofrece doña Estrella?
- Diay Rosa! Cómo le va?
- Diay aquí, pasándola (hace una mueca a su derecha, que es donde vive don Plácido). Tratando de practicar el amor al prójimo…
- Y eso? (interpretando que algo pasó con su amargo vecino).
- Diay usté sabe doña Estrella, que una no es un billete de cinco mil pa caerle bien a todo el mundo… y hay veces que uno no entiende a la gente.
- No me diga que uste sufre por gente tan idiota (alza el tono doña Estrella, y como para terminar de afirmar subraya). Y sí, le estoy hablando a Pedro para que entienda la gente ácida.

Doña Rosa se ríe, y comienza a cuchichearle la historia del encuentro que tuvieron ambos… Ambas deciden criticarlo un rato, y el otro porcentaje de la conversación se dedicó a hablar de todo un poco: de la Marisela que salió embarazada por andar con el tal ayote del ‘Abuelo’(que ni tanto!), de las tareas que le ponen a los güilas en la escuela, y de que les gusta el maestro de artes plásticas, que siempre huele a ‘English Leather’. Luego retoman el tema del viejo amargo:

- Y usté tranquila Rosita… ese viejo es de veras un dolor de todo…
- Sí… pero es que diay, a uno le da lástima verlo tan viejillo y solo… yo veo que los hijos no lo buscan, entonces uno como que siente lástima…
- Y por qué cree usted que los hijos no lo buscan? Por difícil que es… o qué usted no se acuerda de lo que era escuchar a doña Cecilia siendo golpeada por ese viejo amargo? Yo me acuerdo de Julio, el mayor, que tuvo que trabajar duro para ayudar, mientras el viejo hediondo ese andaba de perro dándole brillo a la hebilla.
- Tan concho era?
- Si claro!.. la verdad es que uno cosecha lo que siembra Rosita… ese viejo está solo por eso.
- Es que yo no se… a mí como que me recuerda un tío que yo tuve, que murió de borrachillo ahí haciendo presa en los caños. Me daba tanta lástima, que yo sencillamente no hallaba que hacer. Yo a el le guardo aprecio usted sabe? Claro, aquel día si me colmó, y hasta pena me dio por que a mí no me gusta ser mal hablada, pero lo mandé a comer de aquella y todo…
- Usted más bien es muy paciente Rosita.
- Esta vez no, doña Estrella… pero diay, el es muy difícil… uno no sabe cómo actuar.

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