11.10.06

Papilas


No te parece triste que las cosas se institucionalicen?

Cuando antes de acostarte haces una oración a Dios y ya te sabes como recitación lo que vas a decir? O como cuando antes de comer, se te olvida tener en cuenta el verdadero milagro que tienes en frente para darte cuenta de que de veras es una provisión divina que tengas pan en ese momento?

Es como el aburrimiento de ir en bus, cuando ya te sabes todo el camino de memoria, las paradas, la gente que se sube y se baja, el muchacho que se sube para pedir contribuciones para su hogar de adictos, y además, como si fuera poco, incluso te sabes hasta el perfume de las muchachas bonitas que se suben en el autobús?

El cansancio de ir con tus amigos a una fiesta, y pensar que no puedes redescubrir la vida de nadie, y nadie te pregunta ni se esfuerza por saber si has cambiado, y que intentas descubrirlo, pero entonces llega una inoportuna dama, que por su interés de probarse intrépida con todas estas estupideces del género te saca a bailar, y te zangolotea?

Es como cuando te tomas un chocolate con galletas dulces: si te comes las galletas primero, luego el azúcar del chocolate no te sabe, y entonces, no disfrutas a plenitud el sabor de tu bebida…

De pequeño, recuerdo que una vez que descubrí ese fenómeno de esa especie de saturación que sufren las papilas gustativas, pasaba mi lengua bajo los dientes de arriba, como para limpiarme la lengua, luego de haberme comido las galletitas… funcionaba! En ocasiones como que uno tiene que aprender a hacer eso con algunos aspectos en la vida…

Convertirse en una mosca en la pared, mientras bailas… no importa, sin concentrarse en si bailo bien o no (de todas maneras me veo ridículo bailando sin una motivación correcta)… pero entender que es una gran bendición que me hayan invitado a una fiesta, en la que todos mis amigos, enmantecados de bailar cumbia baratucha, hayan querido que estés ahí para compartir cómo brincan la música con la que yo pierdo la identidad.

Tratar de identificar la historia que hay tras de cada uno de los que están en el bus… fantasear cómo fue la preparación de esa señora que se lo aborda en un puro carrerón. Imbuirse por un momento en esa química romántica que hay entre el cheque del bus y la señora que vende periódicos… No es fascinante que la vida de uno camine sobre los hilos de esta inmensa telaraña que todos entretejemos? Dan como ganas de tejer las redes de uno, de forma que todos ellos puedan pasar… y hasta un embotellamiento parece bonito… más o menos como… como aquel video de R.E.M., ‘Everybody Hurts’, donde se descubre que cada cabeza lleva su propia novela… Quien fuera más telepático…

O finalmente, reducir nuestras vidas a lo más básico… imaginarnos desnudos, sin casa, ni bienes… sin querellas, sin dolores, alegrías, ni nuestras peores vivencias… no se puede decir siquiera que seríamos papas sin sal… es como aún más insípido… como el chayote sancochado… Es decir: y si no tuviéramos el poco de aire que estas a punto de inhalar?

Declara tu amor y tu odio. No te institucionalices. Carpe Diem. No tienes fracasos, solo experiencias. No me gusta ser tan positivo que caiga en cursi. Pero por favor… Limpia tus papilas gustativas de la vida con tus dientes… que hay más que el azucar de las galletitas que nos acabamos de comer. Que si no usas tus papilas, te harás mamilas.

Que valga la reiteración: Desnuda tus papilas.

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